Por William Santos
136 imputados fueron condenados por agrupaciones ilícitas y homicidio agravado por el Tribunal Segundo Contra el Crimen Organizado de Santa Ana, en un caso relacionado con crímenes de extrema violencia en El Congo y Coatepeque.
De los procesados, 111 estuvieron presentes durante el juicio, mientras que el resto fue declarado en rebeldía. Las penas más altas fueron de 150 años de prisión para Cristian Geovanny Alvarado Echeverría, alias Troyer, y Hugo Enrique Medina Mena, alias Bandido, ambos señalados como miembros activos con rango de homeboy dentro de la estructura criminal.
Las investigaciones detallan su participación en varios homicidios, entre ellos el asesinato de una niña de 12 años en junio de 2014 en una zona rural de El Congo. Según el expediente, la menor fue engañada y posteriormente asesinada con arma blanca, tras ser señalada de supuestamente brindar información a las autoridades.
En otro hecho, David Ernesto López Linares, alias Chucho, recibió una condena de 90 años de prisión por su participación en un doble homicidio ocurrido en diciembre de 2015, cerca de la colonia Las Brisas, en El Congo. Las víctimas fueron atacadas con machetes, presuntamente por vínculos con una estructura rival.
El tribunal también impuso penas de 45 años a cuatro palabreros y a cuatro encargados de cantón, mientras que cerca de un centenar de integrantes con rango de homeboy fueron sentenciados a 30 años de cárcel. Además, 18 colaboradores recibieron condenas de 20 años.
#JusticiaSV⚖| Hasta 150 años de prisión para pandilleros por múltiples homicidios
— Centros Judiciales El Salvador (@JuzgadosSV) April 24, 2026
—Los crímenes fueron cometidos con lujo de barbarie en El Congo y Coatepeque.
El Tribunal Segundo Contra el Crimen Organizado de Santa Ana, juez uno, emitió fallo condenatorio contra 136… pic.twitter.com/bMYVnATvTm
Durante el proceso judicial se estableció que los condenados pertenecen a la clica Santa Ana de la pandilla 18 Sureños, con operaciones entre 2012 y 2023 en zonas urbanas y rurales de El Congo y Coatepeque, y que habrían participado directamente en al menos seis casos de homicidio agravado.