Estados Unidos pidió este jueves a sus aliados y a China sumarse a una campaña para aislar económicamente a Irán y aumentar la presión sobre el gobierno de Teherán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que la estrategia busca provocar el colapso del régimen iraní mediante una operación coordinada de presión económica.
El presidente Donald Trump anunció el miércoles una nueva “operación económica” contra Irán y advirtió que cualquier país que le proporcione apoyo enfrentará “tremendas consecuencias económicas”. Bessent sostuvo que Washington está pasando de la presión militar a una estrategia centrada en las sanciones y el aislamiento económico, aunque todavía no se han detallado las nuevas medidas, que serán presentadas el lunes.
Washington también instó a China a respaldar la iniciativa. Bessent señaló que Pekín debería sumarse al plan y evitó precisar si Estados Unidos ejercerá presiones adicionales sobre el gigante asiático. La solicitud ocurre antes de la visita prevista del presidente chino, Xi Jinping, a Trump en la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
Irán rechazó las amenazas estadounidenses y calificó las sanciones de “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad”. La tensión se mantiene mientras el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado y Estados Unidos sostiene un bloqueo naval contra Irán. Trump, además, ha insistido en que Teherán no debe desarrollar un arma nuclear, pese a que el conflicto no ha conseguido que el país abandone su programa de enriquecimiento de uranio.
La economía iraní enfrenta una fuerte presión tras décadas de sanciones internacionales y el impacto de la guerra. La inflación alcanzó 66 % interanual en julio, mientras el rial continúa perdiendo valor frente al dólar. Pese a las restricciones, Irán mantiene sus exportaciones de petróleo, principalmente hacia China, y promueve la llamada “economía de la resistencia”, una estrategia orientada a reducir la dependencia económica del exterior.