Vía: AFP
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primera cumbre bilateral desde 2017.
Al bajar del Air Force One, el presidente republicano levantó el puño en señal de victoria. En la pista lo recibieron con flores, una alfombra roja y 300 jóvenes con uniformes blancos que gritaban “welcome” (bienvenido).
Detrás suyo iban los directores ejecutivos de Tesla, Elon Musk, y de Nvidia, Jensen Huang, símbolos de los acuerdos de negocios que Trump quiere firmar en la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi diez años.
El jueves, Trump será recibido por Xi a las 10H00 locales (02H00 GMT) en el Gran Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmén, el corazón del poder político de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar.
“China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales.
Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles.
Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.