Israel y Estados Unidos bombardearon este martes el centro de Teherán, en el cuarto día de un conflicto que no tiene límite de tiempo. En respuesta, Irán intensificó sus ofensivas y amenazó con atacar “todos los centros económicos” de Oriente Medio, en una escalada que ha encendido las alarmas en toda la región.
Según la Media Luna Roja iraní, el número de muertos en territorio iraní supera los 780 desde el inicio de los ataques el sábado, aunque la cifra no ha podido ser verificada de manera independiente. La capital iraní se ha convertido en una ciudad casi desierta, con miles de personas huyendo ante los bombardeos. Testimonios recogidos en el lugar describen calles vacías y una población que vive bajo el temor constante de nuevas explosiones.
El gobierno israelí informó que sus fuerzas, junto a las estadounidenses, atacaron la presidencia iraní, las oficinas del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y diversas instalaciones vinculadas a la producción de misiles balísticos, así como infraestructuras subterráneas en las afueras de Teherán. Además, medios iraníes reportaron que uno de los objetivos fue un edificio relacionado con el proceso de sucesión del ayatolá Alí Jamenei, fallecido el primer día de la guerra.
La confrontación también ha golpeado intereses estadounidenses en la región. Washington confirmó seis bajas entre sus soldados y denunció ataques con drones contra su embajada en Arabia Saudita, que provocaron un incendio y obligaron a su cierre temporal. Explosiones fueron escuchadas en Doha, Dubái y Abu Dabi, mientras que drones iraníes impactaron centros de datos de Amazon en Baréin y Emiratos Árabes Unidos. Catar aseguró haber frustrado un ataque contra el aeropuerto internacional Hamad.
El conflicto ha comenzado a afectar la economía global. El precio del petróleo subió hasta los 85 dólares y autoridades iraníes advirtieron que podría alcanzar los 200 dólares si continúan los bombardeos. La tensión ha paralizado parcialmente el estrecho de Ormuz y alterado el transporte aéreo y comercial en la región. Mientras tanto, líderes internacionales como el presidente francés, Emmanuel Macron, anunciaron el envío de refuerzos militares, en un escenario que amenaza con desestabilizar aún más Oriente Medio.