Representantes de Irán, Arabia Saudita, Turquía y Pakistán sostuvieron conversaciones en Teherán para fortalecer la cooperación regional y evitar una reanudación de las hostilidades, en medio de ataques y advertencias militares.
Irán y tres países vinculados al pacto de defensa de La Meca acordaron continuar el diálogo para reforzar la cooperación en materia de seguridad y paz regional. El encuentro se desarrolló el lunes en Teherán, donde el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, calificó las conversaciones como positivas y aseguró que percibió una nueva disposición al entendimiento entre los participantes.
La reunión contó con la participación del príncipe Jalid bin Salmán, ministro de Defensa de Arabia Saudita, junto a altos funcionarios de Turquía y Pakistán. Se trató de la primera visita del funcionario saudí a Irán desde el inicio del conflicto. Según la cancillería saudita, el encuentro, impulsado por Islamabad, buscaba reducir las tensiones entre las partes involucradas en la crisis y abordar las consecuencias de la confrontación entre Irán e Israel, con la participación de Estados Unidos.
Los acercamientos diplomáticos se producen mientras Arabia Saudita enfrenta ataques de los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, contra su territorio e infraestructura petrolera. En respuesta a la situación, el Parlamento de Egipto autorizó al presidente Abdel Fatah al Sisi a ofrecer apoyo militar defensivo a Riad si este lo solicita, aunque no se precisó qué tipo de asistencia podría proporcionar. Las fuerzas sauditas también informaron sobre la interceptación de misiles dirigidos hacia el este del país.
En paralelo, Catar y Pakistán mantienen esfuerzos de mediación entre Washington y Teherán para evitar una nueva escalada. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, insistió en la importancia de frenar cualquier aumento de las hostilidades. Sin embargo, las advertencias de funcionarios iraníes e israelíes mantienen la preocupación por una posible reanudación de los enfrentamientos, mientras la región continúa marcada por la incertidumbre militar y política.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que Irán podría intentar interferir en las elecciones de Israel y lanzó una advertencia ante cualquier acción que considere una amenaza para su país. Por su parte, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, reconoció que se ha hablado de una nueva guerra, aunque sostuvo que la política de Teherán no ha cambiado. En este escenario, las conversaciones regionales buscan abrir una vía diplomática que permita contener el conflicto y reducir los riesgos de una confrontación más amplia.