El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, se declaró optimista respecto al nuevo ciclo de negociaciones con Estados Unidos, programado para este jueves en Ginebra bajo la mediación de Omán. Esto ocurre en medio de crecientes tensiones tras las acusaciones de Donald Trump sobre el desarrollo de misiles iraníes capaces de alcanzar territorio estadounidense y las supuestas ambiciones nucleares del país persa.
Según Pezeshkian, la perspectiva de las conversaciones es favorable y se desarrollarán bajo la guía del líder supremo, con el objetivo de salir de la situación de “ni guerra ni paz” que mantiene a la región en constante tensión. Mientras tanto, el canciller iraní, Abás Araqchi, y su equipo llegaron a Ginebra para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores de Omán y presentar la posición de Teherán sobre el levantamiento de sanciones y el programa nuclear.
Estados Unidos ha aumentado la presión sobre Irán, anunciando nuevas sanciones contra más de 30 individuos, entidades y buques acusados de facilitar ventas ilícitas de petróleo y la producción de armas. Trump y su vicepresidente, JD Vance, reiteraron que, aunque prefieren la vía diplomática, cuentan con otras herramientas para evitar que Irán adquiera armas nucleares, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, destacó que la negativa iraní a discutir su programa balístico representa “un gran problema”.
La situación humanitaria también preocupa a la población iraní. Las protestas de enero de 2023 dejaron miles de muertos y, aunque las cifras oficiales difieren, organizaciones como HRANA estiman que más de 7.000 personas perdieron la vida durante la represión. Residentes de Teherán reconocen la división entre quienes temen un conflicto armado y quienes confían en que la diplomacia pueda evitar la guerra, pese al sufrimiento actual.
Este nuevo ciclo de negociaciones busca poner fin a años de tensión desde la reanudación del diálogo en febrero, interrumpido el año pasado por enfrentamientos en la región y acusaciones mutuas de ataques y represión. Para Washington y Teherán, el resultado de estas conversaciones será clave para definir el futuro del programa nuclear iraní y la estabilidad en Medio Oriente.