El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, informó este jueves que aprobó con reservas el acuerdo firmado entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario iraní Masud Pezeshkian, con el objetivo de poner fin a la guerra en Oriente Medio. La decisión se da en paralelo al levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes durante el conflicto.
El pacto establece un periodo inicial de 60 días para desarrollar negociaciones más amplias entre ambos países, centradas principalmente en el programa nuclear iraní y otros temas sensibles. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre los próximos pasos, incluyendo la posible realización de una ceremonia oficial en Suiza, la cual aún no ha sido confirmada por las partes involucradas.
En el ámbito económico, la firma del acuerdo provocó una caída en los precios del petróleo, aunque la actividad en el estrecho de Ormuz —clave para el comercio energético global— continúa siendo limitada. Este paso se considera fundamental, ya que Irán había bloqueado este punto estratégico durante el desarrollo del conflicto, iniciado el pasado 28 de febrero tras ataques israelo-estadounidenses.
Jamenei, quien asumió el liderazgo tras la muerte de su padre Ali Jamenei en un ataque aéreo al inicio de la guerra, señaló que autorizó el acuerdo pese a mantener diferencias, argumentando que lo hizo en función del compromiso de las autoridades iraníes de proteger los intereses nacionales. También indicó que futuras negociaciones con Estados Unidos serán directas, aunque aclaró que esto no implica aceptar la postura del país norteamericano.
A pesar de los avances, persisten dudas y críticas en torno a la sostenibilidad del acuerdo. Mientras algunos sectores en Irán y líderes internacionales, como el presidente francés Emmanuel Macron, advierten que el conflicto podría no haber concluido completamente, desde Estados Unidos también han surgido cuestionamientos sobre el impacto del acuerdo y sus implicaciones estratégicas en la región.