Hezbolá rechazó este jueves el acuerdo de alto el fuego condicionado anunciado en Washington, al considerar que no responde a sus exigencias y pidió, en su lugar, una tregua integral junto con la retirada total de las fuerzas israelíes del territorio libanés.
El líder del movimiento, Naim Qasem, afirmó que “el alto el fuego debe ser global” y sostuvo que no se puede permitir que “el enemigo israelí” mantenga la libertad de ejecutar ataques en la región. Además, llamó al gobierno libanés a abandonar las negociaciones directas con Israel, calificándolas como una “farsa” y una “humillación”.
El acuerdo discutido entre las partes, con mediación de Estados Unidos, contempla un cese de hostilidades condicionado al fin de los ataques de Hezbolá y al despliegue del ejército libanés en el sur del país. Sin embargo, el grupo proiraní considera que la propuesta equivale a una rendición, ya que no incluye la retirada israelí ni el cese total de las operaciones militares.
Mientras tanto, los enfrentamientos continúan en la frontera. Este jueves, bombardeos israelíes en el sur y este de Líbano dejaron al menos ocho muertos y varios heridos, incluidos civiles, según el Ministerio de Salud libanés. En paralelo, el ejército israelí confirmó la muerte de un soldado en combate en territorio libanés.
La escalada del conflicto ha dejado más de 3.500 muertos y un millón de desplazados en Líbano desde el inicio de las hostilidades, mientras que en el lado israelí se reportan víctimas militares. En este contexto, las tensiones regionales siguen afectando las negociaciones diplomáticas impulsadas por Washington e Irán, que permanecen estancadas.