Expertos llaman a evitar la politización del TPS y piden esperar una posible prórroga

A una semana de que venza el Estatus de Protección Temporal (TPS) para miles de salvadoreños en Estados Unidos, expertos en temas migratorios y analistas políticos consideran que el futuro del programa debe abordarse principalmente como un asunto humanitario y no como una disputa electoral. El experto en migración César Ríos, sostuvo que “el TPS dejó de ser humanitario y se convirtió en una herramienta política”, aunque recalcó que para los salvadoreños continúa siendo un tema familiar y humano.

Ríos también señaló que en los próximos días podrían darse tres anuncios relevantes: una eventual cancelación o continuidad del TPS, las alternativas migratorias disponibles y un mensaje del presidente Nayib Bukele. En ese contexto, Romeo Auerbach consideró que la falta de un pronunciamiento de Estados Unidos puede interpretarse como una señal de que se evalúa una prórroga. “Tengamos fe en estos siete días; si no se pronuncia, ustedes van a tener seis meses más”, expresó.

Los especialistas también pidieron evitar el uso político del TPS. Auerbach afirmó que si la oposición considera que una eventual cancelación afectaría políticamente a Bukele, “déjenme decirles una mala noticia: no va a ser así”. Agregó que el TPS es un problema humano y cuestionó que se utilice como un asunto electoral. Por su parte, Óscar Díaz indicó que el Gobierno podría activar mecanismos mediante los consulados y la embajada en Washington para brindar asesoría legal y ayudar a los beneficiarios a identificar posibles alternativas migratorias.

Uno de los principales temores entre los beneficiarios es perder el permiso de trabajo, ya que, según Díaz, “si no se renueva, automáticamente muchos van a perder su empleo”. Los expertos recomendaron a los salvadoreños evitar la desinformación en redes sociales, consultar fuentes oficiales y acudir a asesoría legal con documentación que pueda respaldar otras vías migratorias. Díaz también señaló que algunos beneficiarios podrían tener alternativas, como una petición migratoria por parte de un hijo ciudadano estadounidense mayor de 21 años.