Las protestas de diversos sectores sociales en Bolivia se intensificaron este martes con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales, además de decenas de bloqueos en carreteras en distintas regiones del país. La movilización ocurre en un contexto de creciente malestar por la situación económica, que ha generado una ola de reclamos en varias ciudades.
En la ciudad de El Alto, campesinos aimaras tomaron vías urbanas para exigir la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, quien asumió el poder en noviembre. Durante la noche, los enfrentamientos escalaron entre gases lacrimógenos y choques con la policía antimotines, según reportes de medios locales, en medio de una jornada marcada por la tensión.
Las protestas se han extendido durante las últimas dos semanas e incluyen a obreros, campesinos, maestros, indígenas y transportistas, quienes demandan desde aumentos salariales hasta la estabilización de la economía y el rechazo a la privatización de empresas públicas. La conflictividad social refleja el creciente descontento en distintos sectores productivos del país.
Bolivia atraviesa una de sus peores crisis económicas en cuatro décadas, con una inflación interanual del 14% a abril, lo que ha impactado directamente en el costo de vida. En La Paz, ciudadanos reportan alzas en productos básicos como pollo y vegetales, afectando el abastecimiento en mercados debido a los bloqueos en las rutas.
El gobierno atribuye parte de la crisis a las movilizaciones. El presidente Rodrigo Paz señaló que los bloqueos generan desabastecimiento, desempleo y dificultades en el suministro de combustibles. Paralelamente, grupos afines al expresidente Evo Morales iniciaron una marcha desde Oruro hacia La Paz, aumentando la presión política y social en un escenario que continúa en escalada.