El Salvador busca potenciar el arbitraje y la mediación comercial para dar seguridad a las inversiones

El Salvador se proyecta como un espacio estratégico para la resolución alternativa de conflictos comerciales mediante la consolidación de la mediación y el arbitraje empresarial. Dirigentes del Centro de Mediación y Arbitraje de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CÁMARASAL) destacaron que estos mecanismos ofrecen agilidad, confidencialidad y especialización técnica para dirimir controversias contractuales sin depender de los tribunales ordinarios, protegiendo así las inversiones y evitando el estancamiento de proyectos económicos en el país.

Los conflictos entre empresas privadas o con el sector público pueden costar millones de dólares e interrumpir flujos comerciales de gran escala. Frente a esta problemática, el arbitraje permite pactar reglas claras desde la firma de los contratos, otorgando certeza jurídica sobre plazos y costos de resolución. Además, la intervención de árbitros especializados en diversas áreas agiliza los procesos en comparación con la justicia tradicional, lo que ayuda a mantener la continuidad de los negocios y la liquidez de los proyectos.

En este marco, el país albergará la 16ª Convención Internacional de Arbitraje de Centroamérica y el Caribe, integrando además el Segundo Congreso Internacional en la materia. El encuentro reunirá a decenas de ponentes internacionales y especialistas para discutir nuevas tendencias jurídicas, la aplicación ética de la inteligencia artificial, la gestión de expedientes electrónicos y la implementación de audiencias virtuales dentro de los procesos de arbitraje.

Por último, los voceros gremiales recalcaron la urgencia de impulsar una nueva ley de mediación y arbitraje que reemplace el marco vigente desde 2002 y corrija modificaciones pasadas que afectaron la competitividad del país. De acuerdo con la institución, la modernización del marco legal y la adopción de herramientas tecnológicas avanzadas permitirán afianzar la confianza de los inversionistas y posicionar a El Salvador como un centro regional para la resolución de disputas comerciales internacionales.