Aviones de combate de Estados Unidos y Arabia Saudita llevaron a cabo bombardeos conjuntos en Irak contra grupos armados proiraníes, en respuesta a una reciente escalada de ataques con drones dirigidos contra fuerzas estadounidenses y contra infraestructura energética saudita. Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), las milicias atacadas estarían alineadas con Irán y habrían actuado bajo órdenes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
De acuerdo con el comunicado oficial, los grupos habían lanzado más de veinte ataques con drones en los últimos días, lo que encendió las alarmas en Washington y Riad. Las autoridades estadounidenses advirtieron que, de continuar las agresiones, no se descartan nuevas acciones militares, elevando la tensión en una región ya marcada por conflictos persistentes.
Por su parte, Arabia Saudita confirmó su participación en la operación y aseguró que los objetivos alcanzados pertenecían a milicias responsables de ataques contra instalaciones petroleras del reino. El Ministerio de Defensa saudí indicó además que sus sistemas de defensa lograron interceptar drones que se dirigían hacia zonas estratégicas en el este del país.
La ofensiva se produce en un contexto delicado, luego de que Riad solicitara al gobierno de Irak tomar medidas para evitar que su territorio sea utilizado como plataforma de ataques. En respuesta, Bagdad anunció la apertura de una investigación para esclarecer los hechos y contener la actividad de estos grupos armados.
Horas antes de los bombardeos, el CENTCOM había informado que Irán intentó lanzar un ataque sorpresa con misiles balísticos contra posiciones estadounidenses en Medio Oriente, aunque todos los proyectiles fueron interceptados. Estos hechos rompen una breve tregua mantenida durante el fin de semana y reavivan el riesgo de una escalada mayor en la región del Golfo.