Estados Unidos aseguró este jueves que busca alcanzar un acuerdo definitivo con Irán, pero advirtió que no lo hará “a cualquier precio”, en medio de crecientes tensiones en el estratégico estrecho de Ormuz. La advertencia se produce tras un ataque a un carguero en el golfo de Omán y ante la posibilidad de que Teherán imponga peajes al tránsito marítimo en la zona.
Las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, se dieron durante una reunión en Baréin con países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Allí insistió en que las vías navegables internacionales deben mantenerse libres, alertando que cualquier restricción podría desencadenar un “caos total” en el comercio global, especialmente en una ruta por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El reciente ataque a un buque, cuyo origen aún no ha sido determinado, obligó a suspender un plan internacional que buscaba evacuar a unos 600 barcos varados en la región. Este incidente elevó nuevamente la tensión en una zona clave para el comercio energético y provocó un repunte en los precios del petróleo, tras días de relativa estabilidad.
Mientras tanto, las negociaciones entre Washington y Teherán continúan en Suiza, tras la firma de un protocolo que abre un periodo de 60 días para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, persisten diferencias importantes, incluyendo el programa de misiles balísticos iraní y su influencia en conflictos regionales, temas que los países del Golfo consideran fundamentales para una paz duradera.
En paralelo, la situación en Oriente Medio sigue siendo volátil. En Líbano, nuevos ataques dejaron al menos tres muertos, en medio de enfrentamientos entre Israel y el grupo Hezbolá. Este contexto añade presión a las negociaciones diplomáticas, mientras la comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de un conflicto que podría tener repercusiones globales.