El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prohibió este viernes las apuestas deportivas en línea en el país, a nueve días de las elecciones en las que busca un nuevo mandato frente al senador Flávio Bolsonaro. La medida entró en vigor de inmediato, aunque deberá ser aprobada por el Congreso para convertirse en definitiva.
El gobierno sostiene que las apuestas se han convertido en un problema de endeudamiento y salud pública. El ministro de Economía, Dario Durigan, afirmó que más de 60,000 millones de reales, unos 11,000 millones de dólares, pasan de las familias brasileñas a las casas de apuestas. Según datos de la Confederación Nacional del Comercio, ocho de cada diez familias del país enfrentan algún tipo de deuda.
La decisión genera preocupación entre los clubes de fútbol, debido a la importancia de las casas de apuestas como patrocinadores. Más de la mitad de los equipos de la primera división cuentan con empresas de este sector entre sus principales patrocinadores. El Flamengo, vigente campeón brasileño, cuestionó el cambio de las reglas y advirtió sobre su impacto en las finanzas de los clubes.
El mercado de apuestas tuvo un fuerte crecimiento en Brasil desde que el propio gobierno de Lula estableció un marco regulatorio en 2023. Las casas de apuestas también tienen presencia en las principales competiciones del país y en la publicidad de reconocidas figuras del fútbol, como Neymar y Vinícius Junior.
Lula ha convertido la prohibición de las apuestas en uno de los temas de su campaña electoral, mientras que Flávio Bolsonaro se ha pronunciado en contra de la medida. El senador defendió una diferencia entre las apuestas deportivas y los casinos en línea y cuestionó la decisión del gobierno, en medio de una campaña marcada por la disputa entre ambos candidatos.