Analistas advierten riesgos y cuestionan impacto de reformas electorales en El Salvador

Las reformas electorales en El Salvador han generado diversas reacciones entre analistas políticos, quienes coinciden en la necesidad de discutir los cambios, aunque difieren en sus implicaciones. “No se le puede tener miedo a las reformas electorales, es importante hacerlas; había que hacerlas”, afirmó la analista política Bessy Ríos, quien también cuestionó algunos criterios aplicados en la redistribución de escaños, señalando que podrían afectar la representación territorial.

En esa línea, Ríos advirtió que ciertas decisiones, como la reducción de diputados en departamentos específicos o la asignación de representación a la diáspora, podrían generar desequilibrios. A su juicio, aunque los salvadoreños en el exterior tienen derecho al voto y a ser representados, esta medida no debería dejar con menor representación a departamentos que pasarían a tener solo dos o tres legisladores. Además, cuestionó que las remesas sostienen principalmente a las familias y no directamente al país, dentro de una economía de consumo.

Por su parte, el analista político Héctor Hernández consideró que el actual escenario electoral favorece ampliamente al partido oficialista. “Así como son las elecciones hoy en El Salvador, haya o no transparencia, va a ganar Nuevas Ideas”, sostuvo. También criticó tanto a los partidos tradicionales como al oficialismo por no haber resuelto problemas estructurales como la pobreza, y señaló que, en su opinión, existe una percepción de “dominación” más que de democracia en el país.

En tanto, el analista político Manuel Zometa señaló que las reformas podrían tener efectos políticos específicos y que el oficialismo buscará perfiles afines. Asimismo, advirtió sobre la falta de claridad en los mecanismos de participación de la diáspora, lo que, según dijo, podría traducirse en una representación meramente simbólica. Zometa también apuntó a denuncias de despidos en el sector público sin los debidos procesos y destacó el desgaste de los partidos de oposición, lo que, en su opinión, limita la aparición de nuevos liderazgos.