Alza de combustibles genera preocupación por su impacto en precios y economía familiar

El reciente incremento en los precios de los combustibles, que acumula alzas de hasta $1.50 por galón desde inicios de año y un último ajuste de $0.17, vuelve a poner sobre la mesa el posible impacto en la inflación y en el bolsillo de los salvadoreños.

El aumento no solo afecta a quienes utilizan vehículos particulares. El encarecimiento de los combustibles también eleva los costos del transporte y del traslado de mercancías, lo que puede repercutir en el precio final de productos y alimentos. Esta presión se suma a una canasta básica ampliada que alcanza los $519.90.

Para el economista César Villalona, el efecto de los combustibles se traslada directamente a la economía de los hogares. “El impacto del precio de los combustibles es directo en la inflación y en el bolsillo de todos los salvadoreños”, señaló.

Ante este escenario, Villalona planteó la posibilidad de implementar medidas fiscales temporales, como una reducción del IVA a los carburantes, con el objetivo de contener el incremento de costos en sectores como el transporte, donde la inflación ronda el 7 %.

Por su parte, el economista Francisco Lazo consideró que cualquier medida de alivio debería enfocarse principalmente en el diésel, debido a su importancia para el transporte y la distribución de bienes. “En el diésel habría que hacer una diferenciación con las gasolinas… porque es el que se utiliza para la distribución”, explicó.

Lazo también destacó que la fórmula de referencia utilizada para determinar los precios de los combustibles en El Salvador permite amortiguar, al menos en el corto plazo, parte de las variaciones registradas en el mercado internacional.

Mientras tanto, el economista Carlos Federico Paredes puso el foco en los factores externos que han provocado el incremento de los precios y sostuvo que El Salvador cuenta con condiciones para enfrentar este escenario. “Frente a esta condición muy particular tenemos una economía sólida para poder enfrentar esta circunstancia”, manifestó.

Paredes respaldó su valoración en indicadores como la formación bruta de capital fijo, que se ubica entre el 25 % y 26 % del PIB, además del crecimiento del sector servicios, factores que, desde su análisis, contribuyen a la capacidad de la economía salvadoreña para absorber el impacto de los mayores costos de los combustibles.