Por William Santos
El imputado falsificaba escrituras para apropiarse de inmuebles y venderlos hasta por $20,000, según la FGR
Un esquema de fraude inmobiliario basado en documentos falsificados llevó a Víctor Manuel Arévalo a ser condenado a 33 años de prisión, tras comprobarse que inscribía propiedades a su nombre de forma ilegal para luego venderlas a terceros.
De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), uno de los casos más relevantes ocurrió en Tamanique, donde el imputado alteró la compraventa de un inmueble que pertenecía a una persona fallecida. Posteriormente, vendió la propiedad a una víctima por $20,000.

Ficha técnica de condena de Arévalo (Vía FGR).
Las investigaciones también revelaron que Arévalo presentaba otros inmuebles como si los hubiera recibido mediante donaciones, aunque estos movimientos carecían de respaldo legal y de los protocolos correspondientes, lo que evidenció un patrón sistemático de fraude.
El Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador lo declaró culpable de los delitos de estafa agravada, falsedad material y falsedad ideológica, imponiéndole la condena de más de tres décadas en prisión.