Trump considera reducir operaciones militares mientras la guerra en Oriente Medio sacude los mercados energéticos

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el viernes que contempla “reducir gradualmente” las operaciones militares contra Irán, luego de suavizar temporalmente las sanciones al petróleo iraní y descartar un alto el fuego. La medida busca aliviar la presión sobre los mercados energéticos, que se han visto afectados por tres semanas de conflicto en la región. Washington autorizó la venta y entrega de petróleo iraní cargado en buques antes del 20 de marzo, con vigencia hasta el 19 de abril.

Trump reafirmó que la estrecha de Ormuz, vía clave para el tránsito de hidrocarburos bloqueada de facto por Irán, debe ser vigilada y controlada, y aseguró que Estados Unidos e Israel persiguen la “victoria” en la región. A pesar de la retórica, el mandatario indicó que los esfuerzos militares podrían reducirse gradualmente, mientras medios estadounidenses reportan un despliegue próximo de fuerzas adicionales en Oriente Medio.

Desde Teherán, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, afirmó que Irán asestó un “golpe fulminante” y derrotó al enemigo en la guerra. Durante la jornada se registraron múltiples ataques en Jerusalén, Kuwait y el Golfo, con proyectiles, drones y misiles dirigidos a instalaciones estratégicas, lo que provocó daños materiales y puso en alerta a las defensas aéreas de varios países.

El conflicto ha tenido un impacto económico inmediato: los ataques a refinerías y plantas de producción de hidrocarburos en la región han elevado los precios del petróleo y afectado las bolsas a nivel mundial. Robert Pape, experto militar de la Universidad de Chicago, advirtió que la guerra regional ya genera un profundo impacto económico y puede derivar en una crisis global histórica si la situación continúa escalando.

Mientras tanto, Trump criticó a los países aliados de la OTAN por su supuesta falta de apoyo para asegurar la ruta de Ormuz, aunque Reino Unido autorizó a Estados Unidos a usar bases británicas para operaciones defensivas contra objetivos iraníes. La tensión sigue en aumento, con enfrentamientos que se multiplican en Oriente Medio y repercusiones globales en los mercados energéticos y financieros.