Trump amenaza con destruir la isla de Jark si no se llega a un acuerdo para frenar la guerra en Oriente Medio

Donald Trump advirtió este lunes que podría “destruir por completo” la isla de Jark, principal terminal petrolera de Irán, si no se logra pronto un acuerdo que ponga fin al conflicto y permita reabrir el estratégico estrecho de Ormuz. La declaración se produce en medio de una escalada militar que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán y que ha disparado la tensión en toda la región.

El conflicto comenzó el 28 de febrero con un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán y se ha extendido rápidamente, elevando los precios del petróleo a nivel mundial. Los bombardeos israelíes contra objetivos en Irán continuaron durante el fin de semana y el lunes, mientras la ofensiva israelí también se mantiene en Líbano contra el grupo proiraní Hezbolá.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que más de la mitad de los objetivos militares han sido alcanzados, aunque no dio un plazo para concluir la operación. Mientras tanto, el precio del barril de Brent superó los 115 dólares este lunes, reflejando el impacto del bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, vital para las exportaciones globales de hidrocarburos. Expertos advierten que una intensificación del conflicto podría llevar el precio del barril hasta los 150 dólares.

Trump, en un mensaje publicado en su red Truth Social, además amenazó con atacar plantas eléctricas, pozos petroleros y plantas desalinizadoras en Irán. Esta acción podría constituir un crimen de guerra según expertos en derecho internacional humanitario. Por su parte, Irán ha respondido con bombardeos a países del Golfo donde Estados Unidos mantiene bases militares y anunció peajes a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, lo que generó el rechazo inmediato de Washington.

El conflicto también ha tenido graves consecuencias humanitarias. En Líbano, los ataques israelíes han dejado más de 1.200 muertos desde el 2 de marzo, mientras que en Irán, los bombardeos sobre Teherán y otras provincias han causado decenas de muertos y heridos, afectando la vida cotidiana de los habitantes. La comunidad internacional, incluida la ONU, sigue de cerca la situación, y se espera que el Consejo de Seguridad se reúna de urgencia para abordar la crisis.