Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Países Bajos condenaron este jueves las represalias de Irán contra infraestructuras energéticas en el Golfo y se mostraron dispuestos a colaborar para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Teherán.
El presidente francés, Emmanuel Macron, mencionó la posibilidad de una “futura misión” de escolta de buques bajo el marco de la ONU, aclarando que no se trata de una acción de fuerza. “No participaremos en ninguna apertura por la fuerza del estrecho en el contexto de las operaciones bélicas y los bombardeos en curso”, enfatizó.
Los seis países emitieron un comunicado solicitando una moratoria inmediata sobre los ataques a infraestructuras civiles, en especial instalaciones de petróleo y gas, y se declararon dispuestos a contribuir a los esfuerzos necesarios para mantener la seguridad del paso marítimo.
El conflicto se intensificó tras el ataque israelí al yacimiento gasístico de South Pars-North Dome, compartido por Irán y Catar, la reserva de gas más grande del mundo. En represalia, Irán golpeó instalaciones en Ras Lafan (Catar), así como refinerías en Kuwait y Arabia Saudita, afectando la producción y exportación de crudo y gas.
El estrecho de Ormuz es vital para el comercio energético global, ya que por él circulaba antes de la guerra el 20 % del petróleo y gas natural licuado a nivel mundial. Su cierre ha dificultado el aprovisionamiento y elevado el precio del barril de crudo por encima de los 110 dólares, aumentando la preocupación internacional por la estabilidad del mercado energético.