El conservador Nasry “Tito” Asfura, aliado del expresidente estadounidense Donald Trump, asumió este martes la presidencia de Honduras, prometiendo enfrentar “de frente” la inseguridad en el país más violento y empobrecido de Centroamérica. La ceremonia de juramentación se realizó de manera austera en el Congreso, donde Asfura destacó que reforzará la presencia policial en zonas conflictivas y aplicará un plan antiextorsión ante una tasa de homicidios de 23 por cada 100.000 habitantes.
La llegada de Asfura marca un giro político tras cuatro años de gobierno de izquierda y asegura a Estados Unidos un aliado más en la región, en un momento de avance de la derecha en países como Chile, Bolivia, Perú y Argentina. “No existen ideologías que nos vayan a dividir”, afirmó el mandatario, quien ganó por un margen estrecho y en medio de denuncias de fraude y la intervención de Trump. Su rival Salvador Nasralla cuestionó la legitimidad de su victoria.
En materia internacional, Asfura busca fortalecer los vínculos con Estados Unidos y retomar la cooperación en seguridad, mientras analiza su relación con China y Taiwán tras el giro diplomático del gobierno anterior. También pretende gestionar la restitución del estatus de protección migratoria para hondureños en EE. UU., mientras promueve la inversión extranjera, desarrollo de infraestructura y recorte del gasto público en un país cuya deuda representa el 45% del PIB.
El nuevo presidente enfrenta retos profundos: Honduras tiene 11 millones de habitantes, con un 60% viviendo en pobreza, y depende de las remesas de dos millones de migrantes, principalmente en Estados Unidos, que representan un tercio del PIB. Además, el país sigue azotado por las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, declaradas organizaciones terroristas por Trump y con presencia en varios países de la región.
Asfura, de raíces palestinas y conocido popularmente como “Papi a la orden”, aseguró que su gobierno trabajará para atraer inversiones, combatir la inseguridad y garantizar que no haya corrupción, con el objetivo de mejorar la vida de los hondureños. “¡Honduras, no te voy a fallar!”, exclamó al finalizar su juramentación, en un mensaje dirigido a la ciudadanía.