Una mujer hondureña, Carmen Mejía, fue liberada este miércoles tras pasar 22 años en una prisión de Texas, Estados Unidos, luego de que la justicia determinara que su condena se basó en testimonios erróneos y evidencia incompleta. Mejía había sido acusada de causar la muerte de un menor de 10 meses que estaba bajo su cuidado en 2003.
Mejía recibió cadena perpetua por presuntamente sumergir al bebé en agua caliente, lo que le provocó quemaduras fatales. Durante años sostuvo que se trató de un accidente doméstico, pero la fiscalía sostuvo que las lesiones fueron intencionales, basándose en los testimonios de un médico y un perito de la época.
La defensa de Mejía, apoyada por peritos médicos y la organización Innocence Project, demostró que el niño sufrió quemaduras accidentales provocadas por un calentador que elevó rápidamente la temperatura del agua mientras la hija de Mejía le daba un baño en la tina. En 2025, la doctora que realizó la autopsia del menor revirtió la causa de muerte de homicidio a accidental y testificó que habría dictaminado el accidente si hubiera tenido toda la información.
Tras la revisión del caso, la Corte de Apelaciones Penales de Texas reconoció la inocencia de Mejía en enero de 2026, y esta semana el juez del condado de Travis, David Wahlberg, levantó los cargos y ordenó su liberación. Las autoridades migratorias también levantaron la orden de deportación que pesaba sobre ella.
Mejía, de 54 años, expresó su gratitud hacia Dios y sus abogados por lo que calificó como “un milagro muy grande”. Abogados y fiscales coincidieron en que la condena fue una grave injusticia y reconocieron que nada puede devolverle los 22 años perdidos ni reparar la separación de sus cuatro hijos, quienes fueron dados en adopción durante su encarcelamiento.