Irán prometió atacar “de inmediato” las bases y portaviones estadounidenses si Washington cumple sus amenazas, luego de que la Unión Europea designara como “terrorista” a los Guardianes de la Revolución y la ONU instara a evitar una crisis en la región. La escalada ocurre en medio de la creciente presión internacional por la violenta represión de manifestaciones antigubernamentales en el país, que según ONG dejó miles de muertos.
El general Mohamad Akraminia, portavoz del ejército iraní, advirtió que cualquier ataque estadounidense recibiría una “respuesta contundente” y que numerosas bases y buques de Washington están “dentro del alcance” de los misiles iraníes. El jefe del ejército, Amir Hatami, anunció además que los regimientos de combate cuentan con 1.000 drones, mientras que el vicepresidente Mohammad Reza Aref pidió al país estar preparado para un posible estado de guerra.
La Unión Europea y varios países han intensificado las sanciones. Los ministros de Relaciones Exteriores de los 27 estados miembros calificaron a los Guardianes de la Revolución como “terroristas” por la represión de las protestas de enero, y sancionaron a altos cargos del gobierno iraní. Israel calificó la medida como una “decisión histórica”, mientras que Teherán la consideró un “error estratégico” que “aviva el fuego” en la región.
Pese a la tensión, existen indicios de negociación. La ONU llamó al diálogo para evitar consecuencias devastadoras, y autoridades iraníes han declarado su disposición a negociar con Estados Unidos bajo ciertas garantías. Esta semana, Teherán también sostuvo conversaciones con países del Golfo y Turquía, que busca mediar, y el presidente Masud Pezeshkian dialogó con el emir de Catar para insistir en el diálogo.
Mientras la crisis política y diplomática continúa, la vida cotidiana en Teherán sigue activa con comercios abiertos y manifestaciones progubernamentales. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denuncian que la represión de las protestas dejó al menos 6.479 muertos y más de 11.000 heridos, además de decenas de miles de detenciones, lo que evidencia la gravedad del contexto interno iraní.