Los incendios forestales que afectan el sur de Chile han dejado al menos 19 personas fallecidas y severos daños materiales, mientras los equipos de emergencia continúan las labores para contener las llamas. En las regiones de Ñuble y Biobío, a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, el fuego ha consumido cerca de 35.000 hectáreas y ha destruido o dañado alrededor de 1.000 viviendas, según el balance preliminar de las autoridades.
El presidente Gabriel Boric informó que algunos focos han sido controlados o acotados, aunque otros permanecen activos y en combate intenso. Advirtió además sobre la aparición de nuevos incendios en la región de La Araucanía, lo que ha obligado a redistribuir recursos y personal. Biobío sigue siendo una de las zonas más afectadas, con localidades como Penco y Lirquén gravemente impactadas por el avance del fuego.
En estas comunidades, vecinos relataron la rapidez con la que se propagaron las llamas, obligando a evacuaciones de emergencia. Las áreas afectadas presentan un escenario de devastación, con viviendas reducidas a escombros, vehículos calcinados y presencia militar en sectores completamente arrasados. La mayoría de las víctimas mortales se registraron en Penco y Lirquén, donde varias personas quedaron atrapadas por el avance del incendio.
Las autoridades han señalado que las altas temperaturas y las condiciones de sequía prolongada han favorecido la expansión del fuego. En los últimos años, los incendios forestales se han intensificado en la zona centro-sur de Chile, fenómeno que especialistas asocian al aumento sostenido de las temperaturas y a la megasequía que afecta al país. El gobierno ha indicado que, además del control de los focos activos, se trabaja en la planificación de las tareas de reconstrucción para las zonas afectadas.