El gobierno de Estados Unidos anunció este jueves un nuevo paquete de ayuda humanitaria de seis millones de dólares para el pueblo cubano, que se suma a los tres millones enviados en enero tras el paso del huracán Melissa por la isla en 2025. La asistencia busca atender a las poblaciones más afectadas y aliviar la escasez de alimentos y productos básicos en el país.
La ayuda consistirá en productos esenciales transportados desde Miami y distribuida con la colaboración de la Iglesia Católica y Cáritas. Según el Departamento de Estado, este mecanismo ha demostrado ser efectivo para garantizar que los suministros lleguen directamente a la población necesitada, evitando que el gobierno cubano los desvíe o interfiera en su distribución.
El anuncio se produce en un contexto de tensiones entre Washington y La Habana. El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó recientemente una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a los países que suministran petróleo a Cuba, y Estados Unidos ya había cortado el suministro de crudo venezolano tras la captura del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
El subsecretario de Estado para Asistencia Exterior, Jeremy P. Lewin, aclaró que los recortes en el envío de petróleo no están relacionados con la situación humanitaria en Cuba, sino que esta se debe a la incapacidad del gobierno cubano para garantizar alimentos y productos básicos en los estantes. Mientras tanto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, expresó su disposición a dialogar con Estados Unidos, siempre que las conversaciones se desarrollen “sin presiones” ni “injerencias”.
Cuba, gobernada por el Partido Comunista, atraviesa una profunda crisis económica con inflación elevada, escasez de alimentos, combustible y medicinas, así como apagones frecuentes. La nueva asistencia humanitaria de Estados Unidos llega con el objetivo de aliviar estas necesidades urgentes, aunque las tensiones diplomáticas y las medidas económicas adicionales complican la relación bilateral.