Analistas debaten impacto político del Desayuno de Oración y liderazgo de Bukele

Analistas políticos salvadoreños expresaron diversas valoraciones sobre el significado y los efectos del Desayuno Nacional de Oración en Estados Unidos, así como sobre la coyuntura política nacional, la oposición y el rumbo del municipalismo.

El analista Manuel Zometa consideró que el evento en Washington tiene un carácter más político que religioso. Afirmó que el encuentro “sirve más para legitimar decisiones de Donald Trump, incluyendo sus políticas migratorias, que para orar”, y agregó que la alta aprobación presidencial en El Salvador no necesariamente se traduce en mejoras materiales: “La aprobación del presidente no le quita el hambre a la gente”. Además, señaló que el principal reto de la centralización estatal será su capacidad de ejecución en el territorio.

Por su parte, Héctor Hernández contextualizó que la oración nacional es una tradición vigente desde 1953, aunque cuestionó su dimensión espiritual. “Dudo que Dios vaya a escuchar a los asistentes”, expresó, al tiempo que opinó que Nayib Bukele “hace bien si ora aparte”. Hernández también sostuvo que, le guste o no a la población, el mandatario es visto como un líder que concentra la atención pública, y atribuyó parte de su respaldo juvenil a un estilo comunicacional que conecta con ese sector.

En tanto, Bessy Ríos valoró que para el presidente salvadoreño es políticamente estratégico participar en espacios cercanos a Donald Trump, señalando que sería un error desaprovechar esa cercanía. Sobre la política interna, advirtió fragmentación opositora: “Van a volver a hacer lo del 2024… irse a presentar solos”. También criticó la pérdida de competencias municipales, a la que llamó “el holocausto del municipalismo”, y cuestionó liderazgos dentro del FMLN, mientras los otros panelistas coincidieron en que la crisis de los partidos tradicionales abrió paso al actual escenario político.