El Salvador enfrenta un panorama económico de contrastes, donde el resurgimiento de estafas piramidales ha encendido las alarmas sobre la falta de educación financiera. El economista Raúl Castellón advirtió que la sociedad actual está “invadida por muchos mensajes de haz rico pronto”, señalando que promesas de rentabilidad del 200% anual deben ser una señal de alerta inmediata.
#Diálogo21 | El economista, Lic. Raúl Castellón, advirtió que ofertas de ganancias del 200% anual son una señal de alerta, ya que el sistema financiero suele generar cerca del 10% y las cooperativas entre 20% y 25%. pic.twitter.com/3I39W5ebyb
— Diálogo – GMV (@dialogo21) March 25, 2026
Por su parte, el expresidente del Banco Central de Reserva (BCR), Carlos Acevedo, apeló al sentido común al afirmar que “si algo es demasiado bueno para ser cierto, lo más probable es que sea falso”, refiriéndose al colapso de esquemas como el de Credit Cash.
#Diálogo21 | “Hay un principio de sentido común: si algo es demasiado bueno para ser cierto, lo más probable es que sea falso. Esto aplica a todos los ámbitos, incluyendo el caso de las finanzas”, afirmó el expresidente del BCR, Dr. Carlos Acevedo. pic.twitter.com/fcLRnUD4m4
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En cuanto al crecimiento nacional, las proyecciones se mantienen entre el 2% y el 3%, impulsadas por sectores como la construcción y el turismo. Castellón subrayó la magnitud del desafío estructural al explicar que, con las tasas actuales, alcanzar el nivel de ingresos de Singapur “nos tomaría alrededor de 115 o 116 años”. No obstante, Acevedo matizó que si se logra confirmar un crecimiento cercano al 4%, el país estaría superando sus promedios históricos y regionales, aunque reconoció que sectores como la construcción podrían empezar a “enfriarse” en el mediano plazo.
Finalmente, la volatilidad global y los conflictos en Medio Oriente proyectan una sombra de incertidumbre sobre los precios de la energía y la inflación. Mientras Castellón explicó que los grandes inversionistas aprovechan la inestabilidad para especular, Acevedo lanzó una advertencia provocativa al sugerir que las tensiones actuales podrían ser el detonante de una etapa final para el mundo en la próxima década. Ante la complejidad de estos choques externos y la limitada capacidad fiscal del país, Castellón concluyó que, además de políticas públicas, lo que se necesita es “oración y ayuno”.