Propuesta de cadena perpetua divide posturas y reaviva críticas sobre el estado democrático

El Salvador debate actualmente una reforma constitucional que abre la puerta a la cadena perpetua para delitos como violación, asesinato y terrorismo. La propuesta, impulsada por el gabinete de seguridad y aprobada por la Asamblea Legislativa, contempla condenas que podrían ser revisables bajo ciertas condiciones después de cumplir entre 25 y 40 años de cárcel. Según los panelistas, esta medida busca actualizar el sistema penal y enviar un mensaje de firmeza contra la criminalidad remanente en el país,.

La analista Bessy Ríos calificó esta iniciativa como una “cortina de humo” diseñada para ocultar informes de organismos internacionales que señalan un deterioro democrático e institucional,. Ríos sostuvo que la democracia no debe confundirse con la popularidad y criticó que el Estado pretenda “chantajear” a la población suspendiendo garantías constitucionales a cambio de seguridad,,. Para la experta, el desmantelamiento de la institucionalidad ha sido la única vía del gobierno para enfrentar a las pandillas, lo cual invalida su exportación como modelo.

En contraste, otros participantes del debate argumentaron que dichos informes internacionales poseen un sesgo político y responden a intereses de grupos vinculados a la oposición. Defendieron que el régimen de excepción fue una respuesta necesaria que el derecho tradicional no pudo resolver durante décadas de violencia. Asimismo, destacaron que las políticas de seguridad cuentan con un masivo respaldo popular en las encuestas, contraponiéndose a las narrativas de las organizaciones de derechos humanos.

Finalmente, se analizó la situación de la oposición política, destacando la decisión del partido Vamos de no presentar candidatura presidencial para los próximos comicios. Los analistas señalaron una falta de cohesión y agenda en los partidos opositores, describiéndolos como actores que se obstaculizan entre sí en lugar de ofrecer alternativas sólidas. El debate también cerró con duras críticas hacia la Universidad de El Salvador, señalándola como una institución que ha perdido su papel de conciencia crítica y excelencia académica.