Un dron cayó el lunes por la noche sobre el hotel de lujo Al Rasheed, muy frecuentado en Bagdad, sin causar heridos, apenas antes de que se registrara un ataque contra la embajada estadounidense en la Zona Verde, el área fortificada de la capital iraquí. Según el Ministerio del Interior, el incidente no provocó víctimas ni daños materiales.
Cuatro cohetes lanzados contra la sede diplomática fueron derribados, de acuerdo con un responsable de seguridad. Un periodista de la AFP presenció cómo la defensa antiaérea interceptaba los proyectiles cerca del recinto, evitando que se produjeran daños.
Estos ataques se producen tras el anuncio del grupo armado proiraní Brigadas de Hezbolá sobre la “muerte como mártir” de su “responsable de seguridad”. La escalada refleja la creciente tensión en Irak, arrastrado al conflicto iniciado el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán.
El primer ministro iraquí, Mohamed Shia al Sudani, jefe de las fuerzas armadas, condenó los ataques, incluyendo otro contra un yacimiento petrolífero en el sur, y los calificó de amenazas para la “seguridad y la estabilidad” del país. Por su parte, grupos locales que apoyan a la República Islámica reivindican con frecuencia ataques con drones contra militares estadounidenses e instalaciones estratégicas, mientras sus facciones son blanco de operaciones atribuidas a Washington o Israel.
Testigos informaron que tras la primera explosión se produjo un incendio en el tejado del hotel, ubicado en la Zona Verde, área donde se concentran embajadas, organismos gubernamentales e instituciones internacionales. El Ministerio del Interior confirmó que se trató de un dron que cayó sobre el hotel Al Rasheed y aclaró que el incidente no causó daños materiales ni heridos.