Los precios del petróleo y del gas registraron fuertes alzas este martes, en el cuarto día del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán, en medio de la paralización del estrecho de Ormuz y las crecientes amenazas contra infraestructuras energéticas en la región. La tensión geopolítica ha elevado la preocupación en los mercados internacionales ante el riesgo de una escalada prolongada.
El barril de crudo Brent superó los 85 dólares por primera vez desde julio de 2024 y cerró la jornada con un aumento del 4,71%, hasta los 81,40 dólares. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, finalizó en 74,56 dólares, con un alza del 4,67%. Por su parte, el gas europeo alcanzó cotizaciones superiores a los 65 euros por megavatio hora, un nivel que no se observaba desde enero de 2023.
Analistas del mercado advierten que los operadores comienzan a asumir que el riesgo de una escalada sostenida es elevado. El tráfico marítimo permanece paralizado en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) a nivel mundial, lo que incrementa la incertidumbre sobre el suministro energético.
Expertos consideran que Irán busca mantener elevados los precios de la energía para generar presión política y económica sobre Estados Unidos. Además, persiste el temor a nuevos ataques contra instalaciones clave en el golfo Pérsico, una región fundamental para el abastecimiento global, especialmente para economías asiáticas como China e India, altamente dependientes de estos recursos.
No obstante, los niveles actuales aún se mantienen por debajo de los máximos alcanzados en 2022, tras el inicio de la guerra en Ucrania, cuando el gas en Europa superó los 300 euros por megavatio hora y el petróleo rebasó durante varios meses los 100 dólares por barril. Aun así, los mercados permanecen atentos ante el riesgo de que el conflicto derive en una crisis energética de mayor magnitud.