Bomberos continúan extrayendo cuerpos entre los escombros de casas sepultadas por las intensas lluvias que azotaron el martes a Juiz de Fora, en el estado de Minas Gerais, dejando al menos 30 muertos y 39 desaparecidos. La mayoría de las víctimas se concentra en el Parque Burnier, un barrio ubicado en la ladera de una colina, donde los deslizamientos de tierra destruyeron varias viviendas.
El temporal también afectó a la ciudad vecina de Ubá, y obligó a unas 3.000 personas a abandonar sus hogares. Se trata del febrero más lluvioso registrado en Juiz de Fora, con 584 milímetros de agua acumulados hasta la fecha, y las autoridades mantienen alerta ante la posibilidad de nuevas precipitaciones. Ante la gravedad de la situación, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva reconoció el estado de calamidad decretado por la alcaldesa Margarida Salomao.
El tiempo corre en contra de las labores de rescate. Paulo Roberto Bermudes Rezende, coordinador de Defensa Civil de Minas Gerais, señaló que “cuanto más pasa el tiempo, menores son las posibilidades de encontrar sobrevivientes”. La noche anterior, el temporal se intensificó, afectando a buena parte de la población que ya se encontraba en sus hogares. Doce casas fueron arrastradas por un deslizamiento en el Parque Burnier, según el comandante Demetrius Goulart.
La búsqueda de desaparecidos se ha vuelto emotiva y desgarradora para la comunidad. Familias observan con angustia el trabajo de los bomberos, mientras voluntarios ayudan a remover escombros. Entre los restos, se han encontrado objetos personales de niños, como pelotas y osos de peluche, que conmueven a quienes participan en la labor de rescate. La alcaldesa Salomao advirtió que los barrios permanecen aislados y que la situación sigue siendo “extrema”, con al menos 20 deslizamientos detectados.
Las autoridades suspendieron las clases en todas las escuelas municipales y concentran esfuerzos en zonas cercanas al río Paraibuna, que se desbordó. Brasil ha enfrentado en los últimos años múltiples tragedias relacionadas con eventos climáticos extremos, como inundaciones y olas de calor, fenómenos que expertos vinculan a los efectos del cambio climático. En 2024, inundaciones sin precedentes en el sur del país dejaron más de 200 muertos y afectaron a dos millones de personas.