Las tácticas de confrontación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) han vuelto al centro del debate público durante el actual gobierno de Donald Trump, tras la muerte de Renee Nicole Good, quien fue baleada por un agente mientras se encontraba en su automóvil en Minneapolis, Minnesota, el pasado 7 de enero. El hecho reavivó las críticas sobre el uso de la fuerza por parte de la agencia.
Más allá de los operativos en las calles, datos oficiales del propio ICE advierten que los centros de detención de migrantes también representan un entorno de alto riesgo. Comunicados de la agencia confirman que varias personas han fallecido bajo su custodia en los primeros días de 2026, luego de que en 2025 se registrara el mayor número de muertes de detenidos en los últimos 20 años.
Según el ICE, al menos cuatro personas murieron mientras se encontraban detenidas en lo que va de 2026. Todas las muertes ocurrieron durante los primeros diez días del año, y tres de ellas fueron reportadas entre el 9 y el 10 de enero. Los fallecidos eran hombres de entre 42 y 68 años, dos de nacionalidad hondureña, uno cubano y uno camboyano.
La información oficial indica que dos de los decesos estuvieron relacionados con problemas de salud cardíaca, mientras que en los otros dos casos no se detallaron con claridad las causas de muerte. Solo uno de los fallecimientos fue catalogado como “bajo investigación”, lo que ha generado cuestionamientos por la falta de transparencia en estos casos.
Durante 2025, al menos 30 personas murieron bajo custodia del ICE, convirtiéndose en el año más letal para los detenidos desde 2004. Diversas organizaciones han advertido sobre deficiencias en la atención médica dentro de los centros de detención y señalan que muchas de estas muertes pudieron prevenirse con un tratamiento oportuno y adecuado. Hasta el momento, el ICE no ha emitido comentarios adicionales sobre estas observaciones.