Venezuela y Estados Unidos iniciaron el viernes un proceso para restablecer relaciones diplomáticas, tras la caída del presidente Nicolás Maduro, un giro que también abrió paso a la liberación gradual de presos políticos y a negociaciones sobre la reactivación de la industria petrolera venezolana.
El acercamiento, que pone fin a una ruptura vigente desde 2019, contempla la llegada de diplomáticos estadounidenses a Caracas para evaluar una “reanudación gradual” de los vínculos, mientras el gobierno interino de Delcy Rodríguez anunció el envío de una delegación a Washington. Donald Trump aseguró que Estados Unidos tendrá un rol clave en la definición de las empresas que operarán en el sector petrolero.
Como parte de la hoja de ruta, la oposición reportó la liberación de al menos una decena de presos políticos, aunque organizaciones de derechos humanos mantienen el registro de más de 800 detenidos por motivos políticos. Trump afirmó que, ante este proceso, decidió cancelar una nueva ofensiva militar, aunque Washington mantiene presión en el Caribe con la incautación de un quinto buque con crudo venezolano.
El restablecimiento de contactos se da en medio de tensiones internas. Sectores del chavismo se movilizaron en Caracas para exigir la liberación de Maduro, capturado el pasado 3 de enero y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Mientras tanto, líderes opositores como Edmundo González Urrutia y María Corina Machado pidieron el reconocimiento internacional de los resultados electorales de 2025.
En el ámbito regional, Trump también anunció una próxima reunión con el presidente colombiano Gustavo Petro y se reactivaron vuelos comerciales entre Bogotá y Caracas, mientras familiares de presos políticos continúan manifestando su desesperación por la lentitud en las liberaciones prometidas.