Las autoridades de Australia declararon estado de desastre en Victoria, luego de que intensos incendios forestales destruyeran viviendas y arrasaran amplias zonas boscosas en el sureste del país.
Una severa ola de calor, con temperaturas superiores a los 40 °C y fuertes vientos, ha afectado a millones de personas durante la semana, avivando algunos de los incendios más peligrosos desde el llamado “Verano Negro” de 2019.
Uno de los focos más destructivos ya ha consumido cerca de 150.000 hectáreas de bosque nativo en las cercanías de Longwood. En la localidad de Ruffy, al menos 20 viviendas fueron destruidas, según los primeros reportes de los equipos de emergencia.
La primera ministra de Victoria, Jacinta Allan, explicó que la declaratoria otorga poderes especiales a los bomberos para ordenar evacuaciones obligatorias, con el objetivo de proteger vidas. Tres personas, entre ellas un menor, permanecen desaparecidas en una de las zonas más afectadas.
Aunque las condiciones meteorológicas mejoraron ligeramente, más de 30 incendios continuaban activos. La mayoría se concentran en áreas rurales poco pobladas, donde imágenes recientes muestran cielos teñidos de naranja por las llamas que avanzan sin control.