Funcionarios de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) participaron en un sobrevuelo en la región del Chapare, principal zona cocalera de Bolivia, con el fin de evaluar posibles mecanismos de apoyo en la lucha contra el narcotráfico, informó el viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano.
La presencia de la DEA marca un giro en la política boliviana, luego de que el organismo fuera expulsado en 2008 durante el gobierno de Evo Morales. El cambio se produce tras la llegada al poder del presidente Rodrigo Paz en noviembre de 2025, quien ha retomado acercamientos con Washington en busca de cooperación en seguridad y economía.
Justiniano aclaró que el sobrevuelo no fue un operativo policial, sino una labor de observación aérea para identificar pistas clandestinas y laboratorios de droga. La inspección incluyó zonas cercanas a Lauca Eñe, donde Morales permanece refugiado pese a una orden de detención que él rechaza.
El funcionario adelantó que esta labor podría derivar en un futuro acuerdo de cooperación con Estados Unidos, al reconocer las limitaciones del país en la lucha antidrogas, ya que de 31 aeronaves solo dos están operativas por falta de recursos.
La presencia de la DEA generó rechazo entre sectores campesinos del Chapare, cuyos dirigentes denunciaron una supuesta injerencia estadounidense. Bolivia es actualmente el tercer productor mundial de cocaína y cuenta con unas 34 mil hectáreas de cultivos de coca, según datos de Naciones Unidas.