El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue sometido este miércoles a exámenes médicos que descartaron lesiones graves, luego de haberse golpeado la cabeza tras una caída ocurrida un día antes en prisión. Según informaron sus médicos, las pruebas confirmaron únicamente una lesión leve, sin complicaciones mayores.
Bolsonaro, quien gobernó el país entre 2019 y 2022, cumple una condena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado y se encuentra recluido desde noviembre en una sede de la Policía Federal en Brasilia. Con autorización del juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, el exmandatario fue trasladado al Hospital DF Star, una clínica privada de la capital.
De acuerdo con el cardiólogo Brasil Caiado, los estudios realizados —una tomografía computarizada, una resonancia magnética y un electroencefalograma— no detectaron lesiones intracraneales. Un boletín del equipo médico señaló que Bolsonaro no requiere intervención quirúrgica y que su condición es estable.
Esta fue la segunda vez que el expresidente salió de prisión desde su encarcelamiento. A finales de diciembre permaneció hospitalizado por más de una semana en la misma clínica, donde fue sometido a una cirugía de hernia inguinal, y regresó a su reclusión el 1 de enero. El traslado de este miércoles se produjo tras varios pedidos de la defensa, luego de una negativa inicial del juez.
La defensa de Bolsonaro ha insistido en solicitar prisión domiciliaria por razones de salud, argumentando riesgos médicos, mientras que la Corte Suprema rechazó el 1 de enero un tercer pedido en ese sentido. El exmandatario, de 70 años, enfrenta además secuelas de una puñalada sufrida en 2018 y fue condenado por su participación en un fallido plan para permanecer en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.