Por: Saraí Escobar
Abogados constitucionalistas analizaron el sustento legal que Estados Unidos habría utilizado para ejecutar la captura de Nicolás Maduro, señalando que la acción se ampara en una ley aprobada en 2011 que permite intervenciones para la persecución de personas vinculadas al terrorismo. Según el abogado Elmer Arias, esta normativa fue reforzada con la designación hecha en 2020 contra Maduro por presuntos vínculos con actividades terroristas.
#Diálogo21 | El abogado Elmer Arias indicó que Estados Unidos, con base en una ley aprobada en 2011 que permite intervenciones para la persecución de terroristas, utilizó como sustento legal la designación hecha en 2020 de Nicolás Maduro por presuntos vínculos con el terrorismo,… pic.twitter.com/okOHFLJkKU
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Arias explicó que, bajo ese marco jurídico interno, Estados Unidos no requiere autorización previa de otro Estado para intervenir y capturar a una persona catalogada como terrorista, lo que pone en discusión el principio de soberanía estatal. Añadió que Washington no necesita que la acción sea percibida como una invasión, sino como una intervención legal para ejecutar una captura respaldada por su propio ordenamiento jurídico.
Por su parte, el abogado Misael Rivas señaló que, tras dicha designación, Estados Unidos recurre a la figura conocida como “mala captura”, una detención que puede ser cuestionada en la forma, pero que se valida una vez el detenido es puesto a disposición de un juez, pasando los reclamos al ámbito diplomático y aplicándose el derecho procesal penal.
#Diálogo21 | El abogado Misael Rivas señaló que, tras declarar terrorista a Nicolás Maduro, Estados Unidos recurre a la llamada “mala captura”, una detención que puede parecer incorrecta en la forma, pero que se vuelve válida porque prevalece la doctrina de la jurisdicción sobre… pic.twitter.com/uSpz2gEgsi
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Rivas también descartó un escenario de reacción armada por parte del chavismo y afirmó que este quedará políticamente debilitado. No obstante, advirtió que Estados Unidos mantendría una presencia política indirecta en Venezuela, sin desarticular completamente al PSUV, como parte de una estrategia de control e injerencia que sostendría una prolongada confrontación política en la región.