Las protestas antigubernamentales en Tirana, capital de Albania, derivaron en enfrentamientos violentos por segunda noche consecutiva, dejando varios edificios oficiales gravemente dañados y al menos uno incendiado. Miles de personas salieron a las calles para exigir mejores condiciones universitarias y la renuncia del primer ministro, Edi Rama.
La policía informó que 14 agentes resultaron heridos y 35 personas fueron detenidas durante las manifestaciones del miércoles. En los disturbios del martes, seis policías sufrieron lesiones y otras 16 personas fueron arrestadas. Las autoridades utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
Durante los enfrentamientos, los manifestantes atacaron oficinas gubernamentales y comercios del centro de Tirana, rompieron ventanas y prendieron fuego a varios edificios. Uno de los incidentes ocurrió en el Ministerio de Justicia, donde incendiaron una planta del inmueble. Los bomberos lograron controlar las llamas después de que la policía dispersara a la multitud.
Los manifestantes también lanzaron piedras contra la oficina del primer ministro y los agentes de seguridad, además de irrumpir brevemente en el Ministerio de Finanzas. El ministro del Interior, Ervin Demo, reconoció las preocupaciones de los estudiantes, pero atribuyó los actos violentos a la intervención de supuestos elementos externos.
Las protestas comenzaron hace más de cuatro meses por el rechazo a un proyecto de hotel de lujo en una reserva natural costera, vinculado a Ivanka Trump y Jared Kushner. Las movilizaciones también reflejan el descontento por la presunta corrupción y la falta de transparencia gubernamental. Los estudiantes sumaron reclamos por las condiciones universitarias, el costo de las matrículas y la falta de apoyo a los jóvenes. La Unión Europea expresó preocupación por la escalada de violencia, mientras Albania busca avanzar en su proceso de adhesión al bloque.