Los precios internacionales del petróleo registraron un nuevo repunte ante la extensión del conflicto en Oriente Medio hacia el mar Rojo y las continuas perturbaciones en el estrecho de Ormuz, una situación que mantiene al mercado bajo presión y eleva el riesgo de nuevas alzas en los combustibles.
El barril de Brent, referencia internacional, cerró el jueves en $107.63, lo que representa un incremento del 6.34 % respecto a la jornada anterior y un alza superior al 20 % desde la reanudación de las hostilidades en la región. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) terminó en $102.48, tras subir 6.69 % durante la sesión.
El precio del crudo alcanzó así su nivel más alto desde mayo, antes de la tregua registrada en Oriente Medio y del protocolo de acuerdo firmado en junio entre Irán y Estados Unidos para buscar el fin del conflicto. La situación también ha comenzado a reflejarse en los precios de los combustibles, con incrementos que generan preocupación entre consumidores y sectores productivos.
La tensión en el estrecho de Ormuz se intensificó luego de que los Guardianes de la Revolución de Irán afirmaran haber atacado un dron marítimo estadounidense. Un día antes, Teherán había apuntado contra una veintena de embarcaciones. Analistas advierten que el mercado está incorporando una mayor prima de riesgo ante la posibilidad de que las interrupciones en el suministro se prolonguen.
A esta situación se suma el avance de los rebeldes hutíes en el mar Rojo, donde tomaron la ciudad de Moca y han atacado embarcaciones en la zona. Mientras tanto, la producción petrolera de Arabia Saudita registró una ligera disminución en agosto. En Estados Unidos, el impacto ya es visible en las estaciones de servicio: el precio promedio del galón de diésel alcanzó el jueves los $5.98, un nivel récord, según la Asociación Automovilística Americana (AAA).