El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este lunes con responder “con fuerza” a Irán, luego de que ambos países reanudaran los ataques tras varias semanas de relativa calma. La escalada comenzó después de que Washington atacara posiciones iraníes en la isla de Larak, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz, y Teherán respondiera con ataques contra objetivos militares estadounidenses en Medio Oriente.
Estados Unidos afirmó que su ofensiva tenía como objetivo impedir que Irán colocara minas navales en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. Antes del conflicto, por esta vía marítima transitaba cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de hidrocarburos. El ataque estadounidense dejó tres personas muertas y varios heridos, según medios oficiales iraníes.
En respuesta, los Guardianes de la Revolución iraní aseguraron haber lanzado misiles balísticos contra dos bases aéreas estadounidenses en Jordania, causando “graves daños”. El ejército jordano informó que interceptó ocho misiles. Teherán también afirmó haber atacado con decenas de drones a personal militar estadounidense en una base aérea de Emiratos Árabes Unidos, mientras las autoridades emiratíes aseguraron haber respondido a uno de los drones.
La tensión también alcanzó al transporte marítimo. La agencia británica UKMTO informó que un petrolero que atravesaba el estrecho de Ormuz fue alcanzado por tres proyectiles desconocidos frente a las costas de Omán. No se reportaron víctimas ni daños ambientales. El intercambio de ataques provocó además un repunte en los precios del petróleo, con el barril de Brent nuevamente por encima de los 90 dólares.
Pese a la escalada, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, se pronunció a favor del diálogo y afirmó que continuar la guerra no beneficia a Irán ni a la región. Mientras tanto, la administración Trump mantiene su estrategia de presión económica contra Teherán y ha advertido que continuará respondiendo a las acciones iraníes, aumentando el temor a una nueva escalada del conflicto y a sus posibles repercusiones sobre el suministro mundial de energía.