Por William Santos
Celia Medrano advierte que entre 170,000 y 190,000 salvadoreños serían beneficiarios del programa y señala el riesgo de separación familiar para unos 150,000 hijos e hijas
El Estatus de Protección Temporal (TPS) para los salvadoreños que se encuentran en Estados Unidos llega a un momento decisivo, debido a que su vigencia está prevista hasta el próximo 9 de septiembre.
Celia Medrano, investigadora y consultora, explicó que el segundo TPS otorgado a los salvadoreños se mantiene vigente desde los terremotos de 2001 y que actualmente las estimaciones sobre el número de beneficiarios oscilan entre 170,000 y 190,000 personas.
Medrano señaló que las sucesivas extensiones del programa han permitido que los beneficiarios cuenten con protección frente a la deportación y detención, además de autorización para trabajar legalmente en Estados Unidos mediante los permisos correspondientes.
Sin embargo, indicó que existe un cambio en el proceso de autorización laboral. Según lo señalado por las autoridades migratorias desde el año pasado, los permisos de trabajo ya no se extenderían automáticamente durante todo el periodo de vigencia del TPS, por lo que los beneficiarios deben solicitar su renovación de manera anual.
La especialista también se refirió a la situación legal que se desarrolla actualmente en Massachusetts y que podría tener implicaciones para los beneficiarios del TPS en otros estados del país.
Uno de los principales riesgos, según Medrano, es el impacto que una eventual cancelación del programa tendría en las familias salvadoreñas. La investigadora estima que alrededor de 150,000 hijos e hijas de beneficiarios, en su mayoría ciudadanos estadounidenses por nacimiento, podrían enfrentar una separación de sus padres si el TPS no es prolongado.
Medrano cuestionó además que ciudadanos estadounidenses puedan verse afectados indirectamente por decisiones relacionadas con el estatus migratorio de sus padres y advirtió sobre los riesgos de discriminación o estigmatización por el origen familiar.
La especialista enfatizó que una persona que es ciudadana de Estados Unidos no puede ser deportada por su origen salvadoreño, aunque advirtió que la situación migratoria de sus padres podría generar escenarios de separación familiar.