Cancelación de elecciones en Nicaragua reaviva alertas por retroceso democrático

La reciente decisión del gobierno de Nicaragua de cancelar las elecciones previstas para 2027 ha generado una fuerte condena internacional y un análisis sobre el retroceso democrático en Centroamérica. Según el General en retiro José Edgar Campos, este fenómeno responde a una transición hacia la “autocracia [que es] el poder de uno solo”. Por su parte, el escritor Walter Raudales calificó la situación nicaragüense como “realmente impresentable… indefendible”, advirtiendo que este modelo de control absoluto erosiona la alternancia en el poder.

En el contexto regional, se analizó el deterioro de las instituciones en El Salvador, señalando una degradación de los valores democráticos y el control estatal sobre los diferentes órganos de gobierno. Raudales señaló con preocupación que “en El Salvador el camino que llevamos es ese… una autocracia que va a llevar a una dictadura”. El General Campos coincidió en que la violación de normas constitucionales ha desplazado al país desde una democracia plena hacia un “régimen híbrido” o “anocracia”.

Otro tema de alarma social es el reclutamiento de exmilitares y policías salvadoreños mediante falsas promesas de empleo para combatir en guerras internacionales como las de Rusia y el Congo. Los expertos definieron estas actividades como operaciones clandestinas e ilegales que vulneran la ética militar. Sobre esta práctica, el General Campos fue enfático al declarar que “este sí es un mercenariado, el mercenariado está prohibido, es ilegal en nuestro país”, mientras que Raudales añadió que la actividad surge del lucro, pues “cuando se hace de matar por pago se le llama mercenarios”.

Finalmente, se abordó la disputa territorial con Honduras por la Isla Conejo, un peñón de alto valor simbólico y estratégico en el Golfo de Fonseca. Aunque se presentaron documentos históricos de 1890 para sustentar la soberanía salvadoreña, los analistas abogaron por la diplomacia, afirmando que “ningún conflicto va a venir a resolver esto y dos pueblos hermanos no pueden estar” en tensión constante. Raudales concluyó que, en ocasiones, los gobiernos “utilizan a la isla Conejo como noticia para que se olvide el otro tema” de carácter social o interno.