El mandatario electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que eliminará la consejería presidencial de paz como parte de un giro en la política de seguridad del país, tras considerar fallidos los diálogos impulsados por el gobierno saliente para lograr el desarme de grupos armados ilegales.
El dirigente, de línea ultraderechista, aseguró que pondrá fin a cualquier proceso de negociación en curso con organizaciones ilegales iniciado durante la administración del presidente Gustavo Petro. Según afirmó, en su gobierno no habrá “procesos de falsa paz”, priorizando en su lugar una estrategia centrada en la seguridad.
De la Espriella también adelantó que dará un plazo a los grupos armados para someterse a la justicia, advirtiendo que no aceptará concesiones que considere excesivas. Su administración, que iniciará el próximo 7 de agosto, buscará desmontar lo que calificó como un sistema de impunidad vigente en el país.
Como parte de su plan de reestructuración estatal, el mandatario electo eliminará más de 200 cargos en la presidencia, incluyendo la consejería de paz, con el objetivo de reducir el gasto público. Algunas de sus funciones serán trasladadas a ministerios como Interior y Defensa.
Asimismo, reiteró su intención de eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creada tras el acuerdo de paz de 2016 con las FARC, al considerar que actúa de manera desigual. Esta postura marca un cambio significativo en la política de justicia transicional y podría reconfigurar el manejo del conflicto armado en Colombia.