Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra Irán este miércoles, en una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio, luego de que el presidente Donald Trump advirtiera que golpearía con fuerza a la república islámica. La ofensiva se produce tras los recientes ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, lo que ha incrementado la tensión internacional.
El Mando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas ejecutaron bombardeos adicionales con el objetivo de reducir la capacidad de Irán de amenazar la libertad de navegación en esa zona clave. Washington responsabilizó a Teherán por lo que calificó como una agresión injustificada contra el transporte comercial. Por su parte, la agencia estatal iraní IRNA reportó explosiones en varias ciudades portuarias, entre ellas Bandar Abás, Konarak y Chabahar.
El presidente Trump aseguró que los ataques son una represalia directa por los incidentes registrados en el estrecho y advirtió que las consecuencias serán mayores si continúan las agresiones. Además, declaró que la tregua con Irán ha llegado a su fin, aunque dejó abierta la posibilidad de retomar conversaciones diplomáticas y expresó su expectativa de que la ofensiva militar no se prolongue.
De acuerdo con reportes de la prensa estatal iraní, al menos ocho militares murieron en los bombardeos estadounidenses, que habrían alcanzado más de 80 objetivos, incluyendo sistemas de defensa antiaérea, radares costeros y embarcaciones de la Guardia Revolucionaria. En respuesta, Irán lanzó ataques contra instalaciones militares de Estados Unidos en Kuwait y Baréin, elevando el riesgo de una confrontación de mayor alcance en la región.
El recrudecimiento de las hostilidades ha generado preocupación en la comunidad internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió medidas inmediatas para desescalar la situación y reactivar el diálogo, al igual que mediadores como Catar y Pakistán. Mientras tanto, el impacto económico ya se hace sentir en los mercados, con un alza en los precios del petróleo que refleja la incertidumbre en torno al conflicto en el Golfo.