Crisis climática amenazan la seguridad alimentaria en El Salvador ante pérdidas en la producción agrícola

El Salvador enfrenta una situación crítica en su sector agrícola debido a las altas temperaturas récord, que han alcanzado los 40.5 grados centígrados. Este fenómeno, impulsado por el cambio climático, representa un riesgo directo para la soberanía y seguridad alimentaria del país. El impacto de las lluvias irregulares y los fenómenos climáticos extremos ya golpea la producción de granos básicos y amenaza con elevar el costo de vida de las familias salvadoreñas.

Luis Treminio, presidente de la gremial CAMPO, señaló que orientar a los productores para sembrar en el mes de abril fue un error técnico, ya que el invierno aún no se había establecido plenamente. Según los análisis de la asociación, el momento más estratégico para iniciar los cultivos es la segunda semana de junio, cuando se espera que los suelos tengan la humedad necesaria para que las plantas sobrevivan. Se confirma que los agricultores que se adelantaron a sembrar ya reportan las primeras pérdidas totales de semillas y fertilizantes.

Las proyecciones para el presente ciclo agrícola muestran una tendencia a la baja, estimándose una cosecha de 15.6 millones de quintales de maíz, cifra insuficiente para cubrir la demanda nacional de 18.8 millones. Este déficit de más de 2.8 millones de quintales, sumado a una escasez proyectada en la producción de frijol, obligará al país a mantener su dependencia de las importaciones para garantizar el abastecimiento del mercado. La baja rentabilidad y el alto costo de los insumos agrícolas continúan siendo los principales obstáculos para los productores locales.

Ante este panorama, el sector demanda la creación de una política nacional de rescate del agro que esté adaptada a las nuevas realidades climáticas. Entre las soluciones propuestas destacan el uso de abonos orgánicos para recuperar suelos erosionados y la construcción de reservorios de agua lluvia para mitigar los periodos de sequía. Estas medidas técnicas son consideradas urgentes para proteger la economía de los agricultores de subsistencia y asegurar la estabilidad de la canasta básica en el corto plazo.