La tensión entre Rusia y Ucrania volvió a escalar en medio de llamados cruzados al cese de hostilidades y advertencias por posibles ataques, en el contexto de las conmemoraciones del Día de la Victoria, previsto para el 9 de mayo en Moscú.
Rusia exhortó a las misiones diplomáticas en Kiev a “garantizar la evacuación oportuna” de su personal y ciudadanos, ante lo que calificó como un posible “ataque de represalia” si Ucrania interfiere con los actos conmemorativos. En una comunicación dirigida al cuerpo diplomático, Moscú advirtió además que podría ejecutar ataques contra la capital ucraniana, incluidos los centros de decisión, en caso de perturbaciones durante las celebraciones.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó a Rusia de continuar los ataques incluso tras la entrada en vigor de un alto el fuego anunciado de forma unilateral por Kiev. Según denunció, hasta la mañana del miércoles se habían registrado miles de violaciones al cese de hostilidades, incluyendo bombardeos, drones y ataques aéreos en distintas regiones del país.
Mientras tanto, Moscú reportó la destrucción de decenas de drones ucranianos en su territorio y confirmó una reducción en la intensidad de los ataques en comparación con días anteriores. Sin embargo, en el frente de combate ambas partes se acusan mutuamente de incumplir las treguas, mientras soldados en zonas activas describen una situación de combates intermitentes y respuestas bajo la lógica de ojo por ojo.
En este contexto, el Kremlin mantiene su preparación para el tradicional desfile militar del 9 de mayo en la Plaza Roja, aunque con restricciones inusuales debido a la amenaza de drones. Paralelamente, Kiev insiste en la necesidad de una tregua más amplia como condición para avanzar hacia una posible salida negociada a la guerra, iniciada con la invasión rusa en 2022.