Perú atraviesa una nueva crisis política tras la renuncia este miércoles de los ministros de Relaciones Exteriores y Defensa, en medio de un fuerte desacuerdo con el presidente interino José María Balcázar sobre la compra de aviones de combate F-16 a Estados Unidos. La situación ha generado incertidumbre dentro del Ejecutivo y en el manejo de la política de defensa del país.
El conflicto surge luego de que el mandatario interino expresara su intención de suspender la adquisición de los aeronaves, decisión que contrasta con lo informado por el Ministerio de Economía, que confirmó la transferencia de 462 millones de dólares como primer pago del contrato con la empresa Lockheed Martin. La operación forma parte de un acuerdo previamente evaluado y aprobado por instancias del Estado.
La crisis se desarrolla en un contexto electoral complejo, con una segunda vuelta presidencial programada para junio. Mientras el gobierno sostiene que la compra debía ser pospuesta para que sea definida por la próxima administración, los ministros salientes aseguran que el contrato ya había sido firmado, lo que ha intensificado la controversia política.
El canciller Hugo de Zela justificó su renuncia al señalar que la decisión del presidente “pone en peligro la credibilidad del país” y afecta la confianza en los procesos de negociación internacional. Por su parte, el Ejecutivo insiste en que su postura busca priorizar el uso responsable de los recursos públicos ante las brechas sociales del país, sin intención de generar un conflicto con Estados Unidos.
En paralelo, representantes diplomáticos y políticos han advertido sobre las posibles consecuencias del incumplimiento del acuerdo, mientras se mantiene el debate sobre la modernización de la fuerza aérea peruana, que incluye la adquisición de 24 aviones de combate en el marco de un plan de renovación militar valorado en 3.500 millones de dólares.