Guatemala comenzó este viernes la construcción de una prisión de máxima seguridad con capacidad para 2.000 reos de alta peligrosidad, principalmente pandilleros, en una finca incautada al narcotráfico en Izabal, a 290 km al noreste de la capital. Las autoridades señalaron que la cárcel buscará cumplir con los estándares internacionales de seguridad y derechos humanos.
El presidente Bernardo Arévalo colocó la primera piedra durante la ceremonia de inicio de obras y aseguró que el penal formará parte de las medidas del gobierno para contener los recientes ataques de pandillas contra la policía y los motines en cárceles. La construcción se realizará con un máximo de dos reos por celda, garantizando la seguridad y el orden dentro de las instalaciones.
El proyecto tendrá un costo de 130 millones de dólares y será ejecutado por ingenieros del ejército en un terreno que fue incautado en 2012 a un narcotraficante guatemalteco condenado en Estados Unidos. “Esta finca, antes usada para actividades ilícitas que atentaban contra nuestra paz, hoy será un recurso para proteger a la sociedad”, dijo Arévalo durante el acto oficial.
Las autoridades indicaron que la construcción ya cuenta con maquinaria y que se espera finalizarla en un año. La medida llega después de que, a mediados de enero, la pandilla Barrio 18 perpetrara ataques que dejaron 11 policías fallecidos, evidenciando la necesidad de reforzar la seguridad y el control penitenciario en el país.