China consolida su influencia en Irak a través del petróleo y de la infraestructura

AFP

China está ganando terreno en Irak, un país rico en petróleo, donde socava el dominio occidental en el sector de la energía y de la construcción, pero con el riesgo de endeudar a este país de Oriente Medio.

Presente en Irak desde hace tiempo, China diversificó recientemente sus proyectos en el país en un momento en que aumentan sus necesidades energéticas. 

Tras 40 años de guerra, Irak “tiene una necesidad urgente de inversiones extranjeras, en particular en el sector de las infraestructuras energéticas”, analiza John Calabrese del Middle East Institute en Washington.

China aprovechó el momento y se convirtió en el mayor importador de crudo iraquí. Actualmente importa el 44% de los 800,000 barriles de petróleo que exporta Bagdad cada día, según Muzhar Saleh, consejero del primer ministro.

En el sur de Irak, el chino Petrochina explota el yacimiento de Halfaya junto con la francesa TotalEnergies y la malaya Petronas.

“China solo está en sus inicios”, dijo recientemente su embajador Cui Wei. La embajada indica que las relaciones comerciales superaron los 30.000 millones de dólares en 2020.

Estos intercambios revelan “la ambición china de exponer su potencial, de dorar su imagen e implantarse de manera sólida en un país dominado por Occidente, en particular Estados Unidos”, subraya Calabrese. 

– “Cinturón y Ruta” –

Irak es uno de los socios de Pekín en su megaproyecto “Cinturón y Ruta”, que pretende desarrollar infraestructuras terrestres y marítimas para conectar mejor a China con Asia, Europa y África. 

Pero los occidentales consideran que esta iniciativa es una herramienta de influencia china en los países pobres. En particular, acusan al gigante asiático de incitar al sobreendeudamiento, de no atajar la corrupción y denuncian la falta de respeto a los derechos humanos.

“China participó activamente a la reconstrucción de la economía iraquí” y Bagdad es un “socio importante” en el “Cinturón y La Ruta”, aseguró a la AFP un portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores. 

Irak se mantuvo como “el tercer socio más importante” de China en el sector de la energía entre 2013 y 2022 dentro del megaproyecto, observa Christoph Nedopil, del Centro de Finanzas Verdes y Desarrollo de la Universidad de Fudan, en Shanghái.

Para beneficiarse de la bonanza en el sector de la infraestructuras, China firmó en 2019 un acuerdo con Irak llamado “petróleo por construcción”.

En Nasiriya, en el sur, el grupo Power China construye por ejemplo una escuela. Es una de las dos empresas chinas seleccionadas por Irak para construir mil escuelas en dos años. 

– Clases de mandarín –

Irak paga los proyectos de “petróleo por construcción”  a través de la venta a China de 100,000 barriles de petróleo diarios.

Los ingresos que genera deben servir a financiar proyectos elaborados con empresas chinas. 

En cambio, las empresas chinas deben emplear a empresas iraquíes que “proporcionen mano de obra y materias primas”, explica Haider Majid, portavoz de la secretaría del primer ministro iraquí.

Pero Yesar Al-Maleki, investigador del Middle East Economic Survey, advierte que “la mayoría de estos subcontratistas no son conocidos”. 

El investigador menciona “los rumores sobre sus vínculos con la política y, por tanto, el riesgo de corrupción” y advierte que hay un riesgo de que los  iraquíes ”abusen” del programa para “proyectos inútiles”. 

“Acabarían endeudados, como muchos países africanos”, afirma.

China también atrae a los iraquíes en busca de negocios y para ello, la Asociación de Amistad Iraquí-China empezó a ofrecer cursos de mandarín.

La mayoría de los alumnos son hombres de negocio, como Laith Ahmed, que importa aparatos electrónicos de China.

Sin esperarlo, empezó a aprender mandarín. Una inversión que ya le resulta rentable, dice, porque “los productos chinos están inundando el mercado iraquí”.