Ambientalistas y empresas brasileñas piden frenar la deforestación amazónica

AFP

Una inédita coalición de 230 organizaciones ambientalistas y empresas brasileñas del agronegocio enviaron al presidente Jair Bolsonaro una carta con propuestas para detener deforestación, sobre todo en la Amazonía, «de manera rápida y permanente».

La Coalición Brasil Clima, Selvas y Agricultura reúne a organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) e Imazon, así como al mayor productor mundial de carne JBS y a grandes comercializadoras de granos como Cargill y Amaggi.

También participan de este «raro foro de diálogo entre el agronegocio y los ambientalistas», como la propia coalición se define, empresas del sector alimentario como Danone y Unilever, así como representantes del sector académico.

El documento fue enviado el martes al mandatario, al vicepresidente Hamilton Mourao, coordinador del Consejo de la Amazonía, y a varios ministros, en momentos en que los incendios forestales arrecian en la Amazonía por segundo año consecutivo y registran un aumento alarmante en otros biomas, como el Pantanal.

Los signatarios piden aumentar la vigilancia y las multas por infringir la ley y suspender «todos los procesos» de regularización de tierras en áreas deforestadas irregularmente desde julio de 2008.

«Al terminar con los procesos de regularización de esas áreas se corta el principal estímulo a la invasión ilegal de tierras y, por consecuencia, a la deforestación», dice la carta enviada a Bolsonaro, partidario de la apertura de zonas protegidas y tierras indígenas a las actividades agropecuarias y mineras.

El documento propone además catalogar 10 millones de hectáreas de selvas públicas como áreas de protección ambiental en regiones «con fuerte presión de la deforestación» y conceder financiación con criterios ambientales.

Según los datos oficiales de agosto, la deforestación, responsable de buena parte de los incendios amazónicos, cayó un 21% respecto a agosto del año pasado, aunque entre enero y agosto la reducción fue de apenas 5% en comparación con el mismo periodo de 2019, cuando batió todos los récords.

También el martes, ocho países europeos, entre ellos Alemania, Francia y el Reino Unido, enviaron una carta abierta al vicepresidente Mourao manifestándole su «extrema preocupación» con el «alarmante aumento» de la deforestación e instando al gobierno brasileño a adoptar «acciones reales inmediatas».

«La actual tendencia creciente de la deforestación en Brasil vuelve cada vez más difícil para las empresas e inversores cumplir sus criterios ambientales, sociales y de gobernanza», añade la carta de firmada por los siete países de la Asociación de las Declaraciones de Amsterdam, a los cuales se asoció Bélgica.